Molesto que se siente hasta en las sienes
apretarse el dedo o perforárselo con una aguja, morder la lana o los bordes del papel, un golpe en la cabeza, un señor escupiendose a si mismo, los enanos anaranjados de mi baño cuando se duchan, los pelos del gato que no tengo, su caja de arena y un frasco con su desayuno. Aceptar que los materiales transparentes son ilusiones y que he olvidado como son.
Molesto el calefont mañoso y la ducha que sigue filtrando, la percha mal atornillada y mal atornillados todos los tornillos.
Molesto la 607, mi casa congelada y yo con cara de esquimal desteñida
y porque no puedo abrir los ojos, puntos rojos, ojos en puntos, ojos rojos.
Molesto, mi torpeza, los cortes mal terminados, cada palabra perdida, doblada y guardada, el texto donde estaba se cristaliza y se funde.
La palabra se nombra no se contradice.